La virgen roja.- 150 años de la Comuna de París

En medio del asedio de las tropas prusianas, con el hambre invadiendo las casas de la clase obrera, cuando la reacción capitaneada por Thiers pretendió desarmar al pueblo de París, éste lo impidió. Como en otras revoluciones, como en Petrogrado en febrero de 1917, las mujeres tomaron la iniciativa. Aquí con sus cuerpos, literalmente arrojados a los pies de los cañones, las mujeres obreras defendieron las armas del pueblo. Ocuparon Hôtel de Ville que se convirtió en sede de la Comuna, sobre el que ondeó por primera vez la bandera roja, símbolo de la «República Universal».

En momentos como los actuales en los que millones de personas ven con desesperación su futuro y se agita con más fuerza el señuelo del espejismo electoral, es preciso – más que nunca – separar las ilusiones de la realidad. (Público)

El 18 de marzo de 2021 hicieron 150 años de este intento de llevar a cabo una transformación. La heroica Comuna había desafiado a la Europa del orden y el capital. Durante setenta y dos días, la Comuna de París orquestó todo un programa de reformas revolucionario:

  • Crean una nueva forma de gobierno, con delegados electos y revocables que cobran un salario obrero
  • Nacionalizan la industria
  • Los talleres pasan a ser cooperativas
  • Los obreros se hacen cargo de las fábricas
  • Las deudas atrasadas se cancelan
  • Se organiza la distribución de alimentos
  • Requisan casas vacías para las personas sin hogar
  • Se impulsa la creación de escuelas laicas
  • Separación iglesia estado
  • Igualdad de las mujeres ante la ley

Como ya había ocurrido durante la Revolución francesa de 1789, las mujeres
participaron activamente en la Comuna, formando asociaciones como el Comité de Vigilancia de las Ciudadanas y la Unión de Mujeres para la Defensa de París. Según Michel, más de 10.000 mujeres:

diseminadas o juntas, combatieron por la libertad en los días de mayo. […] Con la bandera roja al frente habían pasado las mujeres; tenían su barricada en la plaza Blanche. Estaban allí Elisabeth Dmitrieff, la señora Lemel, Malvina Poulain, Blanche Lefebvre, Excoffons. André Leo estaba en las de Batignolles. («La comuna de París» de Louise Michel)

En la plaza Blanche se mantiene una barricada defendida por un batallón de 120 mujeres. En el bulevar Sebastopol varias mujeres trabajan llenando sacos de tierra y cestas de mimbre. Las «petroleuses», las incendiarias. Así llaman sus enemigos a las mujeres de la Comuna. Cada mujer que atraviesa las calles con ropa humilde y con un cacharro entre las manos es sospechosa.

En Francia regía en aquellos años el Código napoleónico, que imponía a las mujeres la condición de menores de edad, sometidas al padre o al marido, sin derecho a ninguna actividad independiente, sin derecho al voto, ni al divorcio. Las mujeres obreras se ven sometidas a una doble explotación y opresión. Por eso la Comuna de Paris trae la esperanza de un mundo nuevo para las mujeres del pueblo.

Louise Michel, llamada la «virgen roja», maestra, escritora y poeta, ocupa su puesto de combate en las barricadas. Defiende la París obrera que desde el 18 de marzo ha tomado en sus manos su propio destino.

Entre las aspiraciones de la Virgen Roja están abrir una escuela pública en la iglesia de St. Pierre, crear una cooperativa de costureras, montar una guardería gratuita o racionar el reparto de comida… Asuntos dirigidos hacia las mujeres y hacia las clases más desfavorecidas.

En sus discursos desde el púlpito de la iglesia defendía la escuela laica, rechazaba el matrimonio como institución de opresión a la mujer, afirmaba la absoluta igualdad de hombres y mujeres, y en particular, el mismo derechos de niños y niñas a estudiar lo que quisieran.

Desde aquí os recomendamos la lectura de esta novela gráfica. Una novela gráfica de Mary M. Talbot y Brian Talbot, para conocer uno de los hechos más infravalorados de nuestra historia contemporánea. La historia de un pueblo que durante diez semanas fue capaz de autogestionarse y sublevarse al orden establecido.

“Cuando la multitud hoy muda
Ruja como el océano
Y a morir esté dispuesta
La Comuna resurgirá
Volveremos multitud sin número
Vendremos por todos los caminos
Espectros vengadores surgiendo de las sombras
Vendremos estrechándonos las manos
La muerte llevará el estandarte
La bandera negra velo de sangre
Y púrpura florecerá bajo el cielo llameante.”
Louise Michel. Canción de las prisiones, mayo de 1871.

Vive la comune

 


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