HACIA EL 8M.- Lucha feminista ¡¡¡HUELGA FEMINISTA!!!

El 8 de marzo se conmemora desde principios del siglo XX el día internacional de la Mujer Trabajadora. Con el tiempo esta fecha ha acabado llamándose Día de la Mujer, a secas, por considerarse el calificativo “trabajadora” como una mera redundancia, puesto que toda mujer reúne en sí misma las condiciones para ser explotada en el trabajo de parir y cuidar para los hombres, cuando no es explotada también por los patronos en el trabajo asalariado.
Sin embargo, es necesario recordar que fueron las huelgas de las mujeres trabajadoras en las fábricas americanas las que impulsaron esta cita y que prontamente ese día fue reivindicado en los encuentros de mujeres socialistas en la Europa de las revoluciones. Sin olvidar que fue un 8 de marzo (23 de febrero en el calendario juliano) cuando las mujeres de Petrogrado aprovecharon esa fecha conmemorativa para salir a las calles exigiendo pan e iniciando así la que sería ejemplo de revoluciones: la Revolución Rusa de 1917.

Hoy, mucho tiempo después, vivimos un momento crítico. La pandemia y sus terribles consecuencias se ceban como siempre con quienes les resulta más fácil, especialmente con las mujeres y, de ellas, sobre todo con las que no tienen recursos. Las colas del hambre, la pobreza energética y la exclusión social rondan a las mujeres que han perdido o abandonado sus precarios trabajos para cuidar de su prole o sus mayores, sin sindicatos, silenciadas y con miedo al contagio.

La violencia, la trata y la explotación de las mujeres y la infancia avanzan como si no nos hubiésemos enfrentado jamás a sus promotores. Las instituciones de poder político o judicial se ocupan de nosotras y nos excluyen como siempre, permitiendo nuestra deshumanización en prácticas brutales como son los vientres de alquiler, la prostitución y la pornografía, mientras los medios de comunicación manipulan nuestras noticias como les da la gana. Ahora la prostitución es una opción laboral y la pornografía puede incluso ser feminista. Muchas horas de encierro tienen nuestros hijos como para no hacer dinero enseñándoles la mentira y la crueldad del sexo pornográfico en las plataformas digitales que se lucran con las mujeres.

Las cifras de paro, despidos, ERTES y cierres de negocios se disparan, mientras las entidades financieras, inmobiliarias, farmacéuticas y demás grandes empresas rascan más y más beneficios a costa de las y los trabajadores. Algo debería alertarnos cuando vemos a los explotados “riders” pidiendo ser autónomos, porque saben el nivel de miseria al que se verán abocados como empleados de esas plataformas que tantos beneficios están sumando, sobre todo ahora, en esta situación. El problema no es tener una condición u otra, es el sistema que los lleva a esa situación de tener que elegir entre lo malo y lo peor. Pero eso no se menciona.

Para colmo, el gobierno que se suponía más progresista y más feminista de la historia de este país, no es capaz de parar los desahucios, ni la violencia que sufrimos las mujeres por parte de los hombres. No ha derogado la reforma laboral ni la ley mordaza, privatizará las pensiones y la sanidad pública. Continúa permitiendo que haya condenas por motivos ideológicos, no eliminará el delito de blasfemia, no denunciará el concordato, seguirá apoyando y defendiendo la corrupción de la institución monárquica a la que nadie puede ofender, mientras ella se burla de este pueblo con el aplauso de quienes gobiernan. No cerrarán burdeles ni perseguirán a puteros y proxenetas. No impedirán la importación de bebés comprados en el negocio de explotación de mujeres pobres.

Nos decepcionan Unidas Podemos, nos traiciona PSOE. No nos callará ninguno.

En un momento así, enfrentamos un 8 de marzo histórico. No porque podamos superar, ni siquiera alcanzar, las movilizaciones de los últimos años, sino por todo lo contrario: será el primero que, tras avanzar en conciencia y planificación, pasaremos separadas y sin una huelga general que pare el mundo. Rumiando además lo que el gobierno no hace y lo que pretende hacer, las leyes que el gobierno no deroga y las que pretende aprobar.

Es hora de que nosotras declaremos firmemente nuestra postura ante los ataques que nos llegan por todos lados. Lamentablemente también por esa izquierda en la que alguna vez pusimos cierta esperanza.

Defendemos la idea de una huelga general feminista internacionalista, que aúne a toda la clase obrera contra el sistema capitalista y contra el patriarcado, siguiendo la corriente que las mujeres han abanderado desde diversos puntos del planeta, parando el mundo: parando la producción, el consumo y los cuidados. Más de 170 estados vieron a mujeres –y hombres también- secundar el Paro internacional de Mujeres de 2018. Sindicatos mayoritariamente patriarcales, que no confiaban en la lucha de las mujeres, se vieron obligados a dar respaldo a una convocatoria legitimada desde el principio para defender nuestros derechos, los de las mujeres y los de toda la clase obrera.

Hemos de continuar este camino, pero para nosotras eso implica poner en primer lugar nuestra lucha y llevarla adelante día a día. Las mujeres luchamos contra la discriminación a que se ven sometidas personas no solo por razón de su sexo, sino también por su clase, orientación sexual, origen, discapacidad, color de piel, ideología, opinión política o de cualquier otra índole, pero sin que esto suponga renunciar a nuestros derechos conseguidos o por alcanzar.

Las mujeres no somos un colectivo, somos la generalidad. Los hombres han sido siempre la medida del mundo, pero son la mitad de él, la otra mitad somos nosotras y ya es hora de que se note. No debemos esperar que ellos lo pongan de manifiesto, porque para sus intereses, por muy justos que sean, nuestra visibilidad no es necesaria en absoluto. Tenemos que hacerlo nosotras.

Ya está bien de dejarnos arrastrar por las necesidades que otros demandan, siempre intentando no ofender, siempre queriendo no solo apoyar, sino soportar, sufrir y conllevar sus situaciones como propias. Ahora es el momento de declarar que no nos arrepentimos de apoyar toda causa justa y a toda persona discriminada, que seguiremos haciéndolo, pero siempre en la medida en que no perjudique nuestros derechos.

Por eso, apoyaremos la defensa de los derechos de colectivos discriminados, al igual que apoyaremos el derecho de toda persona a creer, sentirse, expresarse o definirse como quiera, siempre que su autopercepción no se nos imponga a las demás como una verdad inmutable, como una nueva religión.

No apoyaremos la aprobación de leyes que, pretendiendo ampliar la protección a determinados colectivos, sacudan los cimientos de nuestra lucha.

Queremos declarar que:

  • Nos oponemos a la regularización de la prostitución como trabajo, exigiendo la liberación de las mujeres y niñas prostituidas, su protección, amparo y alternativas de vida, y persiguiendo y castigando a puteros y proxenetas. Ellos son los delincuentes, no las mujeres prostituidas.
  • Nos oponemos al comercio de imágenes y vídeos de mujeres, niñas y niños manipulados o abusados sexualmente en esa industria pornográfica y las plataformas y redes que la sustentan.
  • Nos oponemos a la regulación de facto que permanece a día de hoy sobre los vientres de alquiler y que permite la explotación reproductiva de mujeres pobres en países extranjeros, sin que este gobierno que se autoproclama “feminista” haya hecho nada por acabar con ese negocio del todo prohibido en nuestro ordenamiento jurídico.
  •  Pensamos que ni la huelga general ni la lucha de las mujeres son cosa de un día, sino un trabajo continuo, antes y después del 8M.
  • Continuaremos exigiendo de nuestros gobiernos, ahora y siempre, todas las demandas que nos llevaron a pedir primero y pelear después una huelga general feminista.
  •  Que será nuestro objetivo secundarla de nuevo, junto con toda la clase trabajadora, porque creemos que solo parando la producción, el consumo y los cuidados ajenos, y haciéndolo todas y todos en todas partes, podemos hacer temblar al sistema.

Por eso, este 8 de marzo es una declaración de intenciones, una advertencia a este sistema que nos domina: Ni la pandemia, ni los gobiernos, ni sus palmeros van a conseguir pararnos. Seguimos aquí y seremos nosotras las que pararemos sus ingentes e injustos beneficios, su sistema patriarcal que nos oprime y su intención de dominar todo el planeta hasta hacernos desaparecer.

POR UN DÍA Y UN AÑO DE LAS MUJERES TRABAJANDO POR NUESTROS DERECHOS, los de todos y TODAS.
AHORA Y SIEMPRE: ¡LUCHA FEMINISTA, HUELGA FEMINISTA!

Aquí tienes nuestro manifiesto en PDF. DIFUNDE!!!


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