#25J Denunciando campaña para legalizar vientres de alquiler

Ante la celeridad con que las agencias, ciertos grupos políticos y otros lobbies de la comercialización de la maternidad responden a cualquier manifestación contra los vientres de alquiler, el movimiento feminista ha de responder con la misma rapidez y una mayor contundencia. No tenemos su presupuesto, ni sus intereses económicos (es mucho lo que se juegan estos ultraliberales), pero nos acompaña la razón y nos avalan siglos de lucha en favor de los derechos siempre pisoteados de las mujeres, en algunos casos respondiendo con la propia vida.

No vamos a callarnos ahora que pretenden manipular la realidad, ocultando la historia, para erigirse en los máximos defensores de la libertad de la mujer.

Las feministas mantenemos frente a la llamada «maternidad subrogada» la misma actitud que frente al aborto. En ambos casos defendemos la libertad de decisión de la mujer: si quiere abortar, que aborte, si quiere tener un hijo, que lo tenga. Defendemos su libertad en TODO EL PROCESO.

Es muy simple: sin contrato que impida la libertad de la mujer -como con el aborto-, sin «contraprestación» (no defenderíamos nunca el aborto a cambio de dinero), con la posibilidad de abortar si la mujer quiere, con la posibilidad de ejercer de madre si finalmente así lo desea, es decir: completamente libres, en ese caso, ¿qué feminista se opondría a que una mujer pariera como quisiera? Pero las agencias comercializadoras de embarazos necesitan que la mujer renuncie a su libertad y a derechos fundamentales, como decidir sobre su propio cuerpo y ahí, sin duda, no nos vamos a poner de acuerdo jamás.

Defendemos siempre el derecho de la mujer a hacer con su cuerpo lo que libremente quiera, pero sobre todo las feministas peleamos cuando el no ejercicio de ese derecho ocasiona graves perjuicios a las mujeres, incluso la muerte. Cuando gritamos por el derecho al aborto lo hacemos porque lo han conculcado o limitado ocasionando un daño innegable a muchísimas mujeres. El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos ha sido y es una demanda de las mujeres, mientras que este asunto de la llamada gestación por sustitución (¡menudo eufemismo!) es la demanda de otros. Nosotras hemos peleado y salido a las calles gritando por el derecho a abortar, por el derecho a votar y ser votadas, por el derecho a estudiar, pero no por el pretendido derecho a parir vástagos de otras. Esa no es nuestra lucha.

No aceptamos el argumento de la libertad para ser esclavas. No podemos defender que una mujer renuncie, para cumplir el deseo de otros, al lugar que siglos de lucha le ha permitido ocupar mínimamente aún, abriendo la puerta a la mercantilización y la dominación de las mujeres, ahora ya con su supuesto consentimiento.

Y no nos vale el argumento de que siendo legal en otros países, se va a llevar a cabo de todos modos y, por tanto, sería mejor legalizarlo aquí: también la poliginia (nunca la poliandria voluntaria, claro) es legal en muchos países y seguramente aquí se encontrarán motivos, deseos y supuestas mujeres libres dispuestas a compartir marido ¿vamos a pelear por legalizar este tipo de poligamia?
Resulta muy triste también comprobar el poco apoyo que recibimos de los presuntos partidos de izquierda, siendo este uno de los más feroces ataques que estamos sufriendo por parte del sistema capitalista que nos domina.

Porque la razón de que este falso derecho a ser padres, alquilando mujeres y preñeces, esté ahora siendo tan ferozmente defendido, no es otra que la ganancia económica que se atisba y la dominación absoluta que un contrato de renuncia supone sobre millones de mujeres, las pobres, las que no tienen otra salida, las parias…

Porque el deseo de procrear se suple con adopciones, verdaderas técnicas de reproducción asistida y otras formas de familia, como se hace con otros muchos deseos y carencias, pero el ansia de acumulación y de dominación parece marcada a fuego en el alma de muchos.

¿Vamos a quedarnos calladas y callados viendo cómo repiten la historia?

#NoSomosVasijas


2 Comentarios

  1. Mejor imposible chicas.
    Verdaderamente las compañeras de FELMA son mujeres con gran capacidad pedagógica para explicar los temas que nos atañen, utilizando siempre el razonamiento.
    Felicidades por vuestra aportación al movimiento feminista.

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