Pablo Casado y el silencio de los carneros

“Aquí no hay ablación de clítoris, aquí no se matan los carneros en casa y aquí no hay problema de seguridad ciudadana”. Pablo Casado. Secretario general del PP

Claro señorito Casado, claro, en este país no hay esas cosas, en este país solo tenemos partidos corruptos alzados al poder con financiación ilegal, con ministros y un tal M.R. que han cobrado (estoy segura que aún lo hacen, pero habrán encontrado otro método que saldrá a luz pública cuando ya haya prescrito) sobres en B y cuentas millonarias en paraísos fiscales engordadas con los millonarios sobrecostes de las obras públicas, es decir que todas pagamos con los impuestos salidos de nuestros precarios sueldos, además de un interminable etcéteras de malversaciones, prevaricaciones, tarjetas de no sé cuántos colores, decanos de universidades públicas que regalan titulaciones, ventas de vivienda pública a fondos buitre, especulación con suelo público y parajes naturales, puertas giratorias al precio de generar cada vez más pobreza energética, colocación en el poder judicial de jueces y fiscales afines que fallan a favor de la banca, esa misma que no sé cuantos miles de millones nos ha costado a las trabajadoras y que aun así sigue expulsando a la gente de sus casas con violencia policial y que ha provocado en la última década un aumento exponencial del número de suicidios.

En este país no hay esas cosas, en este país no hay inseguridad ciudadana, a no ser que seas mujer y se te ocurra salir sola de noche, o ir de fiesta y tomarte unas copas o llevar ropa “atrevida” o se te ocurra confiarte y dejarte acompañar por algún o algunos chavales que acabas de conocer, porque en este país si haces esas cosas y te violan, los jueces y fiscales, esos con quienes ustedes mantienen una escandalosa y descarada simbiosis, en el mejor de los casos dirán que no te resististe lo suficiente, llegando incluso a culparte por haber provocado a esos ejemplares chavales que al fin y al cabo sólo se estaban divirtiendo como los jóvenes machos han hecho toda la vida.

En este país no hay de eso, no. En este país solo hay unas decenas de asesinadas cada año por la violencia machista, esa que ustedes se empeñan en llamar de mil maneras edulcoradas por aquello de que lo que no se nombra no existe o porque directamente en sus más íntimas entretelas ustedes mismos siguen creyendo que las mujeres somos inferiores y que debemos respeto absoluto a nuestros padres, esposos, hermanos, jefes…y que si sacamos los pies del tiesto pues entonces, nos lo habremos buscado y que si tenemos el atrevimiento de denunciar y separarnos antes de ser asesinadas y topamos con uno de esos jueces suyos, este no verá necesario retirar la custodia de lxs hijxs al maltratador, porque que sea capaz de pegar palizas, humillar y degradar a “su” mujer, no quiere decir que no esté capacitado para criar y educar a lxs hijxs.

En este país no hay esas cosas, no. En este país usted representa a ese partido que no deja de intentar recortar nuestras libertades reproductivas así como el derecho inalienable de decidir sobre nuestros propios cuerpos.

Pero no, en este país no hay de esas cosas. En este país solo crece cada año el número de niñxs en riesgo de pobreza extrema, cuya única comida medio decente es la que reciben en esos comedores escolares que no dejan de sufrir año tras años sus recortes y cuyo menú cuesta más caro que el del Congreso de los Diputados, además de ser por supuesto de una calidad muy inferior por esa manía inocente que tienen ustedes de “liberalizar” los servicios básicos, total lxs niñxs pobres están acostumbradxs a comer poco y mal, ¿verdad?

En este país no, en este país de esas cosas no hay. En este país tan solo seguimos manteniendo, igualmente con los impuestos de la clase trabajadora (los ricos ya tienen amnistías fiscales y esas cosillas) a una Iglesia que durante décadas ha consentido y encubierto a curas pederastas y violadores, el robo y venta sistemático de recién nacidxs por parte de dulces monjitas y bondadosos médicos que sólo buscaban dar una mejor vida a esas pobres criaturas que habían tenido la desgracia de nacer en familias humildes y de camino aliviar los corazones de esas otras “familias bien”, a las que su dios no había tenido en gracia premiar con el don de la fecundidad.

En España no hay de eso, no. En España solo hay torturadores con pagas vitalicias por los servicios prestados y que siguen siendo invitados de honor a las recepciones de la Policía Nacional, aquí solo hay golpistas cuyo castigo fue pasar unos añitos en una cárcel- hotel de lujo y que una vez cumplida su “democrática” condena, pues tienen derecho a disfrutar de una dorada jubilación y celebrar el día de su hispanidad, ese que ustedes celebran con orgullo en lugar de con vergüenza, con los mandos del cuerpo al que sirvió honrosamente y posando al lado de la bandera franquista con total naturalidad, porque en este país no hay de esas cosas, no. En este país tan sólo tenemos miles de asesinadxs por la dictadura de ese, el de la bandera del aguilucho, enterradxs en cunetas mientras su momia sigue tan tranquilita en ese monumento levantado por esclavos republicanos, porque en este país jamás se ha reconocido oficialmente, así lo demuestran los libros de historia, que en el 1936 hubo un golpe de estado militar contra un gobierno democrático para dejarnos una dictadura de las mas sangrientas de la Europa moderna, pero para qué remover el pasado, ¿no? Al fin y al cabo la historia siempre la escriben los vencedores y en este país sus abuelos escribieron la historia y ustedes, dignos herederos, la han reinterpretado de manera esperpéntica esperando que lxs descendientes de las victimas de tan cruenta dictadura sigan calladxs porque lo contrario, según ustedes, es fomentar el odio.

En este país no hay de eso, no. En este país tan sólo hay que tener cuidado con quién discutes en un bar, sobre todo si tienes algún apellido vasco, no son necesarios 8, porque si por desgracia te topas con guardias civiles de paisano pasados de rosca que escapan, según ellos, de una brutal paliza con la camisa impecablemente blanca (como en las pelis de James Bond) pueden acusarte de terrorismo directamente y arrebatarte la juventud a golpe de mazo preconstitucional. En este país tienes que tener cuidado con no defenderte en una manifestación si la policía te apalea, porque si eres sospechoso de ser “rojx de mierda” tu palabra no valdrá nada ante la de la policía aunque esta no tenga pruebas o las que tengan estén claramente manipuladas, y si eres un hincha de fútbol, no te preocupes nuestras fuerzas de seguridad también hacen distinciones, porque no es lo mismo que seas Bukanero, que un Curva Nord, está claro, porque aquí se respetan las libertades, a no ser que seas titiriterx, o raperx o cualquier otro tipo de farandulerx y te atrevas a hacer bromas sobre la muerte de alguno de los cómplices de la dictadura o maldecir contra las divinidades impuestas a golpes de pecho.

Este país es el de miles de jóvenes que gracias a sus políticas también han tenido que convertirse en emigrantes, aunque ellxs al menos no han tenido que jugarse la vida en una patera, pero que estoy segura que de alguna manera habrán tenido que soportar algún que otro comportamiento radical de aquellxs que les ven como usurpadores de empleo y prestaciones sociales, aunque como aquí ocurre no sean mas que mentiras facciosas.

En este país lo que hay son empresas armamentísticas a las que pagamos contratos millonarios y que casualmente incluso han colocado algún ministro de defensa en alguno de sus gobiernos, curioso al menos. Empresas que venden bombas a países descarada y absolutamente antidemocráticos, donde se vulneran todos los derechos imaginables sobre todo, como siempre, si naces mujer y en los que de forma anecdótica le diré, por si no lo sabe, que también matan carneros en las casas y por cierto para su información, las bombas no las compran para colgarlas en sus opulentos palacios a modo de grandes obras de arte moderno, no, las bombas las utilizan para exterminar y masacrar seres humanos, y cuando lxs supervivientes de estas masacres huyen buscando refugio ustedes les dicen que no tienen derecho, que aquí no hay sitio para ellxs y que al que se quede que aprenda y asuma nuestras costumbres. Espero señorito Casado, que cuando usted invita a asumir nuestras costumbres, no se refiera a las costumbres de los suyos, porque cuando dice que aquí no hay mafias imagino que quiere decir a excepción de esa en la que usted ha crecido con el anhelo, supongo, de llegar a emular algún día al icónico personaje de Don Vito Corleone.

Necesitaría muchas páginas para enumerar las miles de cosas que sí que hay en este país y que atentan contra los derechos más básicos que deberían estar garantizados en una democracia con la que a ustedes les gusta llenarse la boca cuando les conviene y que vacían de contenido y pervierten de forma cada vez más alarmante, porque mire señorito, ese país que usted pinta solo existe realmente para una élite minoritaria y para una parte de la población a la que ustedes han convencido de que existe, como en una especie de realidad virtual inducida a fuerza de repetir y difundir sus mentiras a través de los medios de “desinformación” que también y tan bien ustedes controlan.

En este país, el que yo conozco, en el que yo vivo, es el de la gente solidaria que todavía sufre ante el dolor y el miedo de otro ser humano, venga de donde venga, tenga el color que tenga y que cada día pelea por acabar con este sistema injusto, cruel, desigual, criminal, que usted y los suyos se empeñan en perpetuar.

El país en el que yo quiero vivir es el que cree que las fronteras siempre son económicas y que hay que acabar con ellas.

El país en el que las feministas salimos a la calle para gritar que estamos hartas ya de que nos asesinen, esas que tenemos los arrestos suficientes para gritarles “fuera” a las cohortes que sus compañeros de partido intentan colar en nuestras manifestaciones contra las violencias machistas, intentando apropiarse del espacio para hacer de nuestra reivindicación un mero paseo de lamentos contra algo que quieren hacernos creer que es una especie de catástrofe natural y no el resultado de una sociedad patriarcal y machista sustento indispensable del capitalismo en el que usted y los suyos han vivido y siguen viviendo tan a gusto y de cuyas desigualdades sociales y económicas, son ustedes principales responsables a la par que beneficiarios directos.

Así que entérese, señorito Casado, ese país que usted pinta no existe, pero es que tampoco es el que queremos la mayoría de las que cada día luchamos contra quienes como usted y los suyos, alimentan desigualdades y miserias a la vez que criminalizan y represalían a quienes no estamos dispuestas a conformarnos y les miramos a la cara y les gritamos ¡¡fuera!!

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